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In Oberhausen by Sandra Scherning   

 

The following article appeared in an April 2004 issue of Argentina's Clarín newspaper. The author was Miguel Frías.

 

 

Entrevista con el musico Argentino Dominic Miller, guitarrista del ex Police...

"Cuando le hice escuchar la Misa Criolla, Sting casi lloró"

Hace 13 años que toca con Sting. También compone canciones con Lerner. Acaba de sacar un disco solista en el que grabó desde Bach hasta Ariel Ramírez.

Lo primero que llega desde Londres es su voz cordial disculpándose, innecesariamente, por las erosiones que causó el inglés en su castellano. "Me fui de la Argentina en 1970, cuando tenía 10 años. Sin embargo, llevo al país en mi sangre y lo extraño. Veo a River y me pasan cosas; veo al Manchester y nada. Escuchar a Mercedes Sosa me conmueve. Como haber grabado la Misa criolla (con Plácido Domingo) en Shapes, mi tercer disco. Uno siempre llevará las marcas del país de su infancia", dice en spanglish Dominic Miller, guitarrista desde hace 13 años de Sting, con el que compuso temas como Shape of my heart.

Hijo de un norteamericano y una irlandesa, Miller nació en Hurlingham el 21 de marzo de 1960. Diez años después emigró: primero a los Estados Unidos; luego, a Inglaterra. Estudió en Berklee y en la London's Guildhall School of Music. Desde muy joven, se convirtió en guitarrista de sesión de Phil Collins, Sheryl Crow, Peter Gabriel, The Pretenders, Leonard Cohen y otros pesos pesado. "Crecí escuchando a los Beatles y a Hendrix, pero nunca perdí el influjo latinoamericano. Me gustan Vinicius, Tom Jobim, la bossa nova. Y el folclore argentino. En tango, prefiero al tradicional, el de Gardel. Piazzolla me suena demasiado europeo".

En 1991 tuvo una audición con Sting en Nueva York. Sting le preguntó: ¿Conocés una canción llamada Fragile?. Miller, muy nervioso, contestó: No, no, lo lamento ¿Es tuya?. Al diálogo le si guieron risas amables y Sting tocando Fragile. Miller sintió que tenía cierto estilo latinoamericano, un ritmo familiar. A su turno, dejó que sus dedos y su historia se impusieran a sistema nervioso. El trabajo es tuyo, le dijo Sting. Desde entonces trabajan juntos. "El es un grande que te permite improvisar y crecer —lo elogia Miller—. Ahora estamos en gira con Sacred love. Me gustaría que lo tocáramos allá, pero no en un estadio abierto, y mucho menos en el de Boca. Sería bueno el Luna Park, por ejemplo".

En Shapes trabajás con obras clásicas, en especial de Bach. ¿Sting estuvo vinculado a esa elección?

Sí. Yo había estudiado Bach en el colegio, pero después lo abandoné. Hasta que Sting me regaló un libro de partituras para violín en una gira mundial. "Para que te entretengas", me dijo. Pero el libro se transformó en obsesión. Me quedaba 3 o 4 horas por día explorando el lenguaje y el alma de esa música. Ahora pude convertirla en un CD (también con composiciones de Beethoven, Schubert y Albinoni). Pero Shapes no es un disco clásico; interpreto esa música como si hubiera sido escrita hoy. Los acordes de Bach son increíblemente modernos. Allí está todo. Yo lo único que hice fue afanar. Así se decía, ¿verdad?

Además, en este disco grabaste la Misa Criolla. ¿Qué opinó Sting?

No la conocía. Se la hice escuchar pero de un viejo disco, el original de Ariel Ramírez. Sting se puso casi a llorar: es un músico de oídos abiertos, sensible. Después la grabé con Plácido Domingo, tratando de no cambiar mucho la versión original. Fue un homenaje a la Argentina.

Shapes también contiene Mi Fe, una canción basada en una melodía de Bach, que grabaste con Alejandro Lerner ¿Compusieron otros temas juntos?

Sí. A Alejandro lo conocí en un encuentro de compositores en Francia. Desde entonces, nos hicimos amigos. Cada vez que nos encontramos, componemos algo. Tenemos quince canciones; seguramente vamos a seguir trabajando juntos. Alejandro tiene más de 20 años de carrera; es un músico que trabaja duro, con mucha disciplina. En su último disco, Buen viaje, él también incluyó nuestra versión de Mi fe.

Es cierto que te convocaron para combatir en Malvinas por la Argentina?

Sí. Fue una etapa horrible, muy confusa para mí. De cualquier modo, no viajé. Estoy en contra de cualquier guerra. Además soy músico, no soldado.

Te consideran en la elite de los mejores guitarristas. Una vez te preguntaron si conocías a alguien que tocara mejor que vos y contestaste: "Nadie toca mejor ni peor que otro. En realidad, los únicos que tocan peor que yo son los que quieren imitarme"...

¿Sabes? La guitarra es mi voz, nada más. No me gustan los campeones, los héroes de la guitarra. Para eso están unos pocos: Jeff Beck, Paco de Lucía... Esos sí que son unos hijos de puta. Se decía así, ¿no es cierto?

© Clarín | April 2004

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